Prenda la cafetera y sirva una humeante taza de café. Ahora viene el momento de elegir: añadir un par de cucharadas de azúcar o el contenido de ese milagroso sobrecito amarillo que endulzará su vida sin calorías.

Al parecer no existe milagro alguno y beber una humeante taza de café con el dulce natural del azúcar sin culpa, no es gratis.

Según lo que dice el libro de la doctora Janet Hull, "Splenda is it safe or not?" el endulzante preferido, hecho a base de sucralosa, podría causar gravísimas enfermedades, aumentar el apetito y el riesgo de diabetes. Quizás no hay manera de librarse sin pagar el precio, de todas esas calorías ahorradas a punta de productos sugar free.

4 razones para buscar otro endulzante

  • Según los estudios realizados por Mc Neil Nutritionals en ratas, mostraron que el uso regular de Splenda causa efectos negativos en el hígado, riñones y vesícula.
  • Se ha demostrado que los químicos que contiene incrementan el apetito.
  • Los estudios citan recurrentes casos de infertilidad en los animales alimentadas con Splenda.
  • En el caso de los niños se ha comprobado que puede provocar hiperactividad y su uso durante el embarazo puede conducir a un desarrollo anormal en el feto.

Aspartame vs. Splenda
Splenda es una novedad. Desde hace un par de décadas, poco a poco, el mercado ha venido siendo invadido por una serie de alternativas que una por una, los médicos se han ido echando abajo, por ser prácticamente pequeños sobrecitos de veneno dulce.

Los daños causados por el Aspartame ahora son muy conocidos pero los riesgos del uso de Splenda no han sido difundidos. Es cierto que Splenda no penetra en la barrera de las neuronas como el Aspartame, el cual, al entrar en las células crea un neurotoxina que afecta directamente al centro del cerebro. ¿Qué? Mejor en castellano. El químico del Aspartame entra en el cerebro y lo va destruyendo poco a poco, matando nuestras neuronas.

A pesar que Splenda no convierte nuestra masa encefálica en esponja, afecta otras partes del cuerpo causando daños no menos importantes.

La lejía es solo para la ropa blanca
La lejía, menos conocida como hipoclorito de sodio es comúnmente encontrada de forma natural en algunos alimentos, pero siempre en combinación con otros elementos que bloquean sus dañinos efectos.
Su estructura es altamente reactiva (no en vano saca cualquier mancha que se interponga en su camino) y a menos que usted crea que tiene el interior percudido, no es muy recomendable el uso de este químico para el consumo humano.

Los inventores de Splenda, Tate&Lyle aseguran que solo un 15% de el producto es asimilado por el cuerpo humano y  no pueden asegurar cual es el porcentaje de Hipoclorito de sodio, léase, lejía, se queda en nuestro cuerpo. Además hay una gran diferencia en el hipoclorito de sodio natural y el fabricado en laboratorio.

Las otras alternativas de laboratorio
Las alternativas menos malas al día de hoy son los edulcorantes hechos con Stevia y Sacarina. Sí, escuchó bien, sacarina. Aunque suene a pastilla de dolor de cabeza, la sacarina es un azúcar complejo obtenido de una planta de la China, por lo cual no es absorbido por el cuerpo humano. Y el  un poco amargo y bastante feo Stevia tiene un origen similar.

De acuerdo con los documentos de la FDA la sacarina no causa cáncer. Es decir, es un verdadero sustituto cuasi natural.

¿Quién dijo azúcar?
Existe una gran diferencia y variedad de azúcares: refinadas, rubias, mieles y demás formas de encontrar este adictivo elemento de la naturaleza. El azúcar, esa arenilla blanca que parece casi haber pasado a la historia tiene dos caras. Si no ha sido alterado por el ser humano puede ser bueno para el cuerpo. Pero si ha sido refinado, es considerado prácticamente un veneno que nos va matando lenta y  dulcemente.

Según Patrick Quillin, Director del Centro de Tratamiento del Cáncer en Tulsa, Estados Unidos, el cáncer se alimenta del azúcar. De ahí que las terapias actuales contra el cáncer erradiquen por completo el consumo de azúcar en cualquiera de sus formas no naturales.

Sálvese de una amarga vida
Existen otras maneras de endulzar esa taza de café sin padecer terribles enfermedades, dolores de cabeza, irritabilidad y quien sabe cuantas cosas que pueda desarrollar mas adelante. Hay una gran variedad de mieles y azucares naturales que no provocaran hiperactividad en los niños y malformaciones posteriores.

El azúcar de dátil, La fructosa natural, la miel de abeja, el jarabe de maple y el azúcar no refinado extraído de la caña de azúcar a manera de presión.

Ahora si, escoja bien y disfrute de una dulce taza de café sin morir en el intento (literalmente) de mantenerse en forma.